Matices de vida

Cuatro paredes consumen tus instantes de calma. Te es tan duro imaginar los próximos días, que prefieres estacionarte en el hoy y aborrecer el mañana sea cual sea. Tirada sobre ese colchón de historias ves pasar muchas de tus fechas, y te observo almacenar una mezcla absurda de sentires. Algo lúgubre carcome tus entrañas. Casi puedo escucharte gritar, aunque permanezcas en silencio.


Imaginas la sonrisa jadeante revolotear de un lado a otro. Sabes que la paciencia va a agotarse y con ecuanimidad prestada adquieres otro poco para no acabar los conteos hasta tres. Luego aparece un beso pegajoso y el inocente coqueteo para conseguir la sonrisa en vez del regaño. ¡Pero qué dura viene a ti la realidad! Ese dedo índice apuntará por los meses de los siglos la incertidumbre de la fuente, de ese líquido vital que da aliento a tus profundidades.


Pensaste que nunca te tocaría decidir por la vida de otro ¿verdad? Que era solo cuestión de placeres limitados, sin riesgos. —Hay control total —te dijeron, y tú les creíste. Todas las veces les creíste, consciente de que podía pasar, pero querías sentirla libre, sin texturas externas a la carne. Momentos necios incapacitados del sentir más allá del orgasmo inmediato. Momentos de glaucoma espiritual.


Ahora esperas paciente tu turno a la entrada del matadero. Te subirás a la mesa gélida, pondrás tus nalgas sobre la superficie y se te congelará la vida misma a través del coxis. Estirarás tu brazo y por tus venas correrá el primer paso del plan. Sentirás como desfalleces de a poco entre conversaciones triviales a tu alrededor. Eres solo otro par de nalgas congeladas sobre la mesa. Ya ellos son inmunes a las costumbres del matadero. Algo usurpa un alma en tu interior, un alma que no es la tuya, un alma que atacas sin previo aviso, sintiéndote con el derecho pleno de hacerlo. —Está lista. La próxima —escuchas desde la mortandad. La mesa gélida ha quedado ensangrentada. Ahí queda la vida de un vientre egoísta, como los tantos otros que se le continúan.







Autor: Lisbeth Lima Hechavarría


Cuba. Licenciada en Biología, especialista en Antropología Física. Editora de la Editorial Santuario, República Dominicana. Egresada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso (La Habana, 2014). En 2014 fue ganadora del concurso literario “Quijote”, por la Facultad de Humanidades en la Universidad de Oriente, Cuba, por lo cual la colección universitaria “Tábanos Fieros” publicó un plaquet con sus cuentos ganadores en el concurso. En noviembre del 2014 la “Editorial PODIUM” de Viena, seleccionó una de sus obras para traducirla al alemán e incluirla en una antología latinoamericana de joven narrativa. Sus cuentos y poemas han sido publicados en antologías en Austria, Venezuela, Francia, España, Polonia, Cuba y próximamente México, Colombia y Argentina. Cuentos suyos aparecen también en diversas revistas literarias como: Vaulderie, Monociclo, La Flor de Azalea, Claustrofobias, El elefante azul, Fémina Fanzine, Temporales (de la New York University), Revista Hispanoamericana de Literatura entre otras.





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Revista Digital Periferia 2020